Encontrándose al borde de la muerte, Alejandro convocó a sus generales y les comunicó sus tres últimos deseos:
1 – Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.
2 – Que los tesoros que había conquistado (plata, oro, piedras preciosas), fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y…
3 – Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.
Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.
Alejandro le explicó:
1 – Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.
2 – Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.
3 – Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo.
Al morir nada material te llevas, aunque creo que las buenas acciones son una especie de cheques de viajero.
“EL TIEMPO” es el tesoro más valioso que tenemos porque ES limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo. Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar, nuestro tiempo es nuestra vida. EL MEJOR REGALO que le puedes dar a alguien es tu tiempo y SIEMPRE se le regala a la familia o a un buen amigo.
Los tres últimos deseos de Alejandro El Grande
24 junio, 2009Vestida…¿segur@?
22 junio, 2009
La primera impresión es muy importante, aunque por supuesto, la misma nunca es suficiente para a conocer a una persona en su forma de ser, de actuar, de pensar, etc. Sin embargo, si presentamos una mala impresión desde el principio de una relación humana, ya sea a un nivel personal ó profesional, es posible que no tengamos otra oportunidad para demostrar quién somos en verdad.
La ropa o atuendo que tengamos para cada ocasión, sin dudas influye mucho en la percepción que tienen los demás sobre nosotros. Much@s dedican tanto tiempo a la hora de vestirse para su actividad. Lo que no entiendo, ¿por qué tenemos que estar “desvestidos” si duramos tanto tiempo para “vestirnos”?
Lo menciono porque algunas amigas que tengo el placer de conocer, no entienden que los hombres, valoramos bastante la forma (y no la marca) en como se viste una mujer para cada ocasión.
Niñas, a nivel espiritual les pido que no sean piedra de tropiezo para los niños -ya que recuerden que Dios se lo tomará en cuenta- y sobre todo por favor entiendan que la forma para atraer a un niño que las valore y les de el lugar que ustedes merecen…no es esa. Se los garantizo.
Paz y bien.
Escrito por Rubén Peña